Hoy yo estoy igual de aburrida que tú ayer, igual que la gente la mayor parte del tiempo... ¿alguna vez has notado cómo el tiempo se te va lentamente mientras piensas y cuando dices basta te sientes cansado? Como si el resto de tus energías se la hubiera llevado el cúmulo de ideas que formaste durante ese breve tiempo lejos de todo.
Y suspiras y te preguntas qué haces. No te sientes conforme con la respuesta y decides cambiar de pregunta, ahora te intriga saber qué quieres. Mientras una canción se deja oír en tu habitación, tarareas sin pensarlo y con las yemas de tus dedos dibujas sobre tu escritorio un escenario en donde nada importe y la angustia te embarga de pronto. Ahora te ataca el pensamiento de por qué estás aquí.
Hoy, como ayer y como otros tantos días atrás y unos más por venir, no tienes una respuesta convincente para nada. Ni te encuentras ni te encuentran y sólo te dedicas a pensar en todo y en nada. Te aburres y cambias de canción. Hoy, como siempre, te falta lucidez para pensar.
jueves 16 de abril de 2009
domingo 1 de marzo de 2009
Ensayo sobre la abogacía (cinismo vs. ética)
“Abogado es la palabra que define al profesionista que defiende.”
A partir de este primer punto se puede crear una amplia polémica en lo que refiere a “Defensa”. Al escuchar la palabra “defensor” uno se puede imaginar a un héroe que aplaca la injusticia; sin embargo, con la palabra abogado, la precisa idea que se forma de éste es “calculador inmoral”.
Para comenzar el análisis, hay tres palabras que destacan o, mejor dicho, tres conceptos del mundo del abogado: Justicia, Derecho y Creatividad.
La Justicia es una palabra que debemos analizar a partir del marco histórico: La Justicia siempre ha sido tomada por los hombres como la función de equidad de la vida. Muchos tienen expresiones tales como “No es justo” cuando algo les sale mal, ¿de dónde se formó esa idea?
Bien, al florecimiento de la racionalidad del hombre en la antigua Grecia, los filósofos nos hablaban de una igualdad proporcional. Un individuo va a merecer lo que le corresponde de acuerdo a su forma de llevar la vida. Más adelante, se trata a la justicia como un conjunto de normas para armonizar la convivencia humana hasta que finalmente, no hace mucho tiempo en realidad, llega una ideología revolucionaria donde no hablamos de la justicia como algo que tiene que existir, sino como algo que se lleva dentro. La justicia se evaluará siempre de acuerdo a un criterio que será regulado por las leyes de la ética y la moral para poder lograr el respeto al derecho de las personas. No decimos que la justicia es dar a cada quién lo que se merece, ni mucho menos que es un bien mientras favorezca a la mayoría, sino de una actitud.
Posteriormente, repasando lo anterior damos con otro de los conceptos clave: Derecho. Pero, ¿qué es lo que lleva el otro? ¿El derecho hace a la justicia o la justicia hace al derecho?
En realidad, se ha visto a través de los siglos que el derecho siempre es pisoteado por la injusticia. Entonces, de forma realista, podremos observar que es la justicia la que hace valer al derecho, pero no lo hace; y el derecho hace que uno tenga el punto de partida para decidir si es justo o no.
No obstante, la abogacía no puede centrarse directamente en estas pautas superficiales. Esta carrera se fundamenta en lo descrito hasta ahora, pero no siempre lo sigue.
El candidato a jurisprudencia debe tener tres principales características de personalidad: Serenidad, observación y criterio; sin embargo, hay una virtud que tienen que poseer si no se quieren quedar atrás: la creatividad.
El abogado deberá ser convencional y versátil, es cierto, mas, honestamente, ¿qué queremos decir con convencional? Bueno, aplicando el escepticismo para tener mayor objetividad, uno no puede tener una amplia visión de su realidad ni de los hechos por más que lo desee, pero un abogado debe sobreponerse a ello y escoger uno de los escenarios que más se ajuste a su caso. Aunque si no tiene esta oportunidad, él mismo deberá amoldarse al escenario para desenvolver la verdad que debe defender.
Este método es mejor conocido como “deportividad creativa”. Siempre habrá un caso en el que deberán sacar a relucir tanto los dotes de persuasión como de calma, todo en base a un escenario completo y que no deberá tener fallas.
Actualmente, a partir del uso de la creatividad en conjunto con justicia y derecho, nació la polémica.
El idealista argumenta que el abogado debe ser ético y moral, y que el uso de la “deportividad creativa” solamente ensucia la justicia y de paso pisotea al derecho. Tiene razón.
Los cínicos con experiencia –y no hablamos de forma despectiva, apoyan el punto de que probablemente el hecho de que tengan que defender a alguien que es culpable es un acto sórdido, pero que debe hacerse. Su contrato estipula ganar desde un principio y, en todo caso, tendrá que ser una prueba de quién puede hacer que la suerte le favorezca. Así que terminan con decir que los humanos no son quiénes para imponer la justicia a su criterio porque eso ya es asunto de la vida. También tienen razón.
Ambos están en lo correcto porque son puntos de vista de dos tipos de ideología que apuntan directamente hacia el camino que el abogado debe seguir.
En este mundo moderno, es difícil encontrarse con una persona que no haya cometido un crimen y mucho más lo es para los abogados. En todo caso, el abogado será un defensor de la justicia y la justicia para ellos no puede ser una actitud, sino un conjunto de normas y leyes que aprendieron y deben seguir para favorecer la armonía de la comunidad. Ahora bien, ¿cuántos de éstos ejercen su profesión como tal? Unos muchos piensan que deben favorecerse a sí mismos y por consiguiente así actúan; otros, honestos y quizá obstinados, insisten en conservar su ética. Pero, ya sea por presión o por voluntad, al final ambas decisiones convergen en aproximadamente un ochenta por ciento de los casos.
Los abogados pueden verse en amplio conflicto a partir de este punto. Se enfrenta la calidad de persona contra el contrato que reside en alguna carpeta en su oficina. El ganar no pasa a segundo plano, de hecho es lo que más provoca confusión.
Pongamos el ejemplo de que un abogado tiene en sus puertas a un traficante de drogas que le ofrece mucho dinero a cambio de que limpie su nombre. Si el abogado puede tener la opción de rechazar la oferta, se vería implicado en algo muy problemático. Sabe que puede ganar porque no hay suficientes evidencias en contra del acusado, puede ganar mucho dinero y renombre, pero también sabe que la persona es culpable. No hay nada que le presione, así que debería negarse. Desgraciadamente no todos lo hacen porque puede más su pretexto de “competitividad” que su criterio.
Por otro lado, si el abogado no pudiera negarse al caso, tendría que tomar la resolución del cínico: La vida se encargará de ello.
Y ambas formas están en lo correcto, porque tal como muchas otras cosas en la vida, el ejercicio de la abogacía es también circunstancial. El ganar implicará muchas consecuencias, pero depende de qué ganar estemos hablando y bajo qué condiciones.
En su mayoría, los abogados deben mantenerse objetivos con respecto a sus casos y se ven sujetos a cumplir un compromiso parecido al de los doctores: Únicamente deben cumplir su función de defender y lo demás, no estará en sus manos.
Como dato curioso, no está de más decir que, inicialmente, el derecho como profesión se empezó a usar no para sacar de problemas al individuo, sino para prevenirlo de caer en ellos.
La carrera de derecho es una de las más interesantes que se pueden analizar. No sólo implica, actualmente, una disputa cuyo fin es ganar, sino que también habla mucho de la persona que lo ejerce.
Ciertamente no podríamos definir exactamente la vocación del aspirante a abogado porque no incluye únicamente la palabra defender. Como todo, también está compuesto de objetivos y cada persona, al ser diferente, sucede lo mismo con su forma de entender y buscar las cosas.
Probablemente la mayoría comiencen con el ideal de defender el bien, pero a éstas alturas deberán entender que nuestra justicia no siempre será buena para todos y, aunque no es un imposible, será difícil conseguir que sea aceptaba.
Tal ves esa aceptación sea, en realidad, su mayor reto para una democracia racional en donde casi siempre esa mayoría no está siendo razonable.
PD.- Jo, encontré esto entre archivos. Me gustó lo de deportividad creativa xD
A partir de este primer punto se puede crear una amplia polémica en lo que refiere a “Defensa”. Al escuchar la palabra “defensor” uno se puede imaginar a un héroe que aplaca la injusticia; sin embargo, con la palabra abogado, la precisa idea que se forma de éste es “calculador inmoral”.
Para comenzar el análisis, hay tres palabras que destacan o, mejor dicho, tres conceptos del mundo del abogado: Justicia, Derecho y Creatividad.
La Justicia es una palabra que debemos analizar a partir del marco histórico: La Justicia siempre ha sido tomada por los hombres como la función de equidad de la vida. Muchos tienen expresiones tales como “No es justo” cuando algo les sale mal, ¿de dónde se formó esa idea?
Bien, al florecimiento de la racionalidad del hombre en la antigua Grecia, los filósofos nos hablaban de una igualdad proporcional. Un individuo va a merecer lo que le corresponde de acuerdo a su forma de llevar la vida. Más adelante, se trata a la justicia como un conjunto de normas para armonizar la convivencia humana hasta que finalmente, no hace mucho tiempo en realidad, llega una ideología revolucionaria donde no hablamos de la justicia como algo que tiene que existir, sino como algo que se lleva dentro. La justicia se evaluará siempre de acuerdo a un criterio que será regulado por las leyes de la ética y la moral para poder lograr el respeto al derecho de las personas. No decimos que la justicia es dar a cada quién lo que se merece, ni mucho menos que es un bien mientras favorezca a la mayoría, sino de una actitud.
Posteriormente, repasando lo anterior damos con otro de los conceptos clave: Derecho. Pero, ¿qué es lo que lleva el otro? ¿El derecho hace a la justicia o la justicia hace al derecho?
En realidad, se ha visto a través de los siglos que el derecho siempre es pisoteado por la injusticia. Entonces, de forma realista, podremos observar que es la justicia la que hace valer al derecho, pero no lo hace; y el derecho hace que uno tenga el punto de partida para decidir si es justo o no.
No obstante, la abogacía no puede centrarse directamente en estas pautas superficiales. Esta carrera se fundamenta en lo descrito hasta ahora, pero no siempre lo sigue.
El candidato a jurisprudencia debe tener tres principales características de personalidad: Serenidad, observación y criterio; sin embargo, hay una virtud que tienen que poseer si no se quieren quedar atrás: la creatividad.
El abogado deberá ser convencional y versátil, es cierto, mas, honestamente, ¿qué queremos decir con convencional? Bueno, aplicando el escepticismo para tener mayor objetividad, uno no puede tener una amplia visión de su realidad ni de los hechos por más que lo desee, pero un abogado debe sobreponerse a ello y escoger uno de los escenarios que más se ajuste a su caso. Aunque si no tiene esta oportunidad, él mismo deberá amoldarse al escenario para desenvolver la verdad que debe defender.
Este método es mejor conocido como “deportividad creativa”. Siempre habrá un caso en el que deberán sacar a relucir tanto los dotes de persuasión como de calma, todo en base a un escenario completo y que no deberá tener fallas.
Actualmente, a partir del uso de la creatividad en conjunto con justicia y derecho, nació la polémica.
El idealista argumenta que el abogado debe ser ético y moral, y que el uso de la “deportividad creativa” solamente ensucia la justicia y de paso pisotea al derecho. Tiene razón.
Los cínicos con experiencia –y no hablamos de forma despectiva, apoyan el punto de que probablemente el hecho de que tengan que defender a alguien que es culpable es un acto sórdido, pero que debe hacerse. Su contrato estipula ganar desde un principio y, en todo caso, tendrá que ser una prueba de quién puede hacer que la suerte le favorezca. Así que terminan con decir que los humanos no son quiénes para imponer la justicia a su criterio porque eso ya es asunto de la vida. También tienen razón.
Ambos están en lo correcto porque son puntos de vista de dos tipos de ideología que apuntan directamente hacia el camino que el abogado debe seguir.
En este mundo moderno, es difícil encontrarse con una persona que no haya cometido un crimen y mucho más lo es para los abogados. En todo caso, el abogado será un defensor de la justicia y la justicia para ellos no puede ser una actitud, sino un conjunto de normas y leyes que aprendieron y deben seguir para favorecer la armonía de la comunidad. Ahora bien, ¿cuántos de éstos ejercen su profesión como tal? Unos muchos piensan que deben favorecerse a sí mismos y por consiguiente así actúan; otros, honestos y quizá obstinados, insisten en conservar su ética. Pero, ya sea por presión o por voluntad, al final ambas decisiones convergen en aproximadamente un ochenta por ciento de los casos.
Los abogados pueden verse en amplio conflicto a partir de este punto. Se enfrenta la calidad de persona contra el contrato que reside en alguna carpeta en su oficina. El ganar no pasa a segundo plano, de hecho es lo que más provoca confusión.
Pongamos el ejemplo de que un abogado tiene en sus puertas a un traficante de drogas que le ofrece mucho dinero a cambio de que limpie su nombre. Si el abogado puede tener la opción de rechazar la oferta, se vería implicado en algo muy problemático. Sabe que puede ganar porque no hay suficientes evidencias en contra del acusado, puede ganar mucho dinero y renombre, pero también sabe que la persona es culpable. No hay nada que le presione, así que debería negarse. Desgraciadamente no todos lo hacen porque puede más su pretexto de “competitividad” que su criterio.
Por otro lado, si el abogado no pudiera negarse al caso, tendría que tomar la resolución del cínico: La vida se encargará de ello.
Y ambas formas están en lo correcto, porque tal como muchas otras cosas en la vida, el ejercicio de la abogacía es también circunstancial. El ganar implicará muchas consecuencias, pero depende de qué ganar estemos hablando y bajo qué condiciones.
En su mayoría, los abogados deben mantenerse objetivos con respecto a sus casos y se ven sujetos a cumplir un compromiso parecido al de los doctores: Únicamente deben cumplir su función de defender y lo demás, no estará en sus manos.
Como dato curioso, no está de más decir que, inicialmente, el derecho como profesión se empezó a usar no para sacar de problemas al individuo, sino para prevenirlo de caer en ellos.
La carrera de derecho es una de las más interesantes que se pueden analizar. No sólo implica, actualmente, una disputa cuyo fin es ganar, sino que también habla mucho de la persona que lo ejerce.
Ciertamente no podríamos definir exactamente la vocación del aspirante a abogado porque no incluye únicamente la palabra defender. Como todo, también está compuesto de objetivos y cada persona, al ser diferente, sucede lo mismo con su forma de entender y buscar las cosas.
Probablemente la mayoría comiencen con el ideal de defender el bien, pero a éstas alturas deberán entender que nuestra justicia no siempre será buena para todos y, aunque no es un imposible, será difícil conseguir que sea aceptaba.
Tal ves esa aceptación sea, en realidad, su mayor reto para una democracia racional en donde casi siempre esa mayoría no está siendo razonable.
Un día del 2007 y mío btw o.ó
PD.- Jo, encontré esto entre archivos. Me gustó lo de deportividad creativa xD
jueves 19 de febrero de 2009
Come back soon please...
Quiero a mi angelito de vuelta. Regresa pronto o me enfadaré de verdad. Tienes que cumplir tus promesas >w<
Especialmente, sonreír de nuevo...
Especialmente, sonreír de nuevo...
sábado 14 de febrero de 2009
The change
"The passing time changes... but how I feel about you won't ever change."
Los sentimientos que reprime son fuertes; a veces odia depender así de él, en otras ocasiones piensa que es afortunado al haberle encontrado, otros días está profundamente deprimido y triste, hay momentos en los que se siente miserable porque no le gusta guardar esos sentimientos imposibles que le hacen sentir cólera, unos terribles celos y un amor tan grande que perdona las heridas que él le provoca. Por él, hace de cuenta que nunca pasó nada y que jamás le dañó, pero luego, conforme el tiempo pasa, llega a acordarse y nota que la herida nunca se curó...
El momento se acerca, lo sabe. Su mente está a punto de estallar de sólo pensar en lo que tiene que hacer...
Pero es fuerte, y saldrá adelante.
Los sentimientos que reprime son fuertes; a veces odia depender así de él, en otras ocasiones piensa que es afortunado al haberle encontrado, otros días está profundamente deprimido y triste, hay momentos en los que se siente miserable porque no le gusta guardar esos sentimientos imposibles que le hacen sentir cólera, unos terribles celos y un amor tan grande que perdona las heridas que él le provoca. Por él, hace de cuenta que nunca pasó nada y que jamás le dañó, pero luego, conforme el tiempo pasa, llega a acordarse y nota que la herida nunca se curó...
El momento se acerca, lo sabe. Su mente está a punto de estallar de sólo pensar en lo que tiene que hacer...
Pero es fuerte, y saldrá adelante.
sábado 7 de febrero de 2009
Drowned
With a dirty language he mantains a dialogue with himself, almost crying his unrespectful wishes for his unrequited love. He would like to hurt those who come near to him this night, but, somehow (maybe something called miracle), that hasn't happened yet.
Jesus, he feels nothing but tenderness. Today he heard "Urequited love is awesome. It won't change nor will mature someday, and on top of all it'll never die".
So be it. It's the fucking truth, unrequited love will always be love and there's no way it would go to hell someday. It remains as a coffee stain in a white blanket, as a period in the paper. Tiny, insignificant but being an obstacle too, because it will always be there, waiting for the impossible.
Irritating.
He will always be a coward and so he will keep hurting those who love him. It can't be helped, no, actually it is him the one who doesn't want to solve it. Not now not in a while.
The only thing he's pretty sure about is that "unrequited" makes that love necessary, almost as if it was his new God. And he is fine with it.
Jesus, he feels nothing but tenderness. Today he heard "Urequited love is awesome. It won't change nor will mature someday, and on top of all it'll never die".
So be it. It's the fucking truth, unrequited love will always be love and there's no way it would go to hell someday. It remains as a coffee stain in a white blanket, as a period in the paper. Tiny, insignificant but being an obstacle too, because it will always be there, waiting for the impossible.
Irritating.
He will always be a coward and so he will keep hurting those who love him. It can't be helped, no, actually it is him the one who doesn't want to solve it. Not now not in a while.
The only thing he's pretty sure about is that "unrequited" makes that love necessary, almost as if it was his new God. And he is fine with it.
domingo 1 de febrero de 2009
Miharu
Que él sienta que no se encuentra más. ¿Le extrañará? ¿Añorará su compañía? Oh... en realidad no hay mejor cosa que esa persona desee. Pero sabe que sólo es posible en sus solitarias y efímeras ilusiones...
PD.- Las manchas en su alma, prueba visible de los crímenes que ha cometido, no son la prueba de la intensidad de sus sentimientos... sino de la vergonzosa intensidad de su cobardía y su falta de arrojo. Esa es la suerte que se ha escrito.
PD.- Las manchas en su alma, prueba visible de los crímenes que ha cometido, no son la prueba de la intensidad de sus sentimientos... sino de la vergonzosa intensidad de su cobardía y su falta de arrojo. Esa es la suerte que se ha escrito.
sábado 31 de enero de 2009
Loop
Y hoy como tantas otras noches le extraña.
Quiere que él note sus sentimientos que, a pesar de ser egoístas y patéticos, no son más ni menos intensos que los del resto de la gente que le rodea.
Está asqueado de tener la atención de todos menos de quien de verdad le importa. Detesta que su mundo siempre gire alrededor de sus acciones, que no se sienta capaz de estar lejos por mucho tiempo de él, que se ciegue hasta el punto de perderse cosas importantes en la vida de la persona que ama.
Odia toda esa mierda que la gente estúpidamente optimista llama vida.
Tuvo varias oportunidades para decir "Lo que sigue", y lo irónico es que en ninguna de esas ocasiones pensó en el rostro, la mirada, o en la fresca y amable sonrisa de quien hace que su mundo se mueva. Entonces no negaba el momento, tan sólo luchó por instinto. Ah, pero ahora es diferente; esta vez hay momentos en que se deshace en llanto suplicando porque el amargo momento llegue y otras veces se rehúsa a ello, golpeándose mentalmente por tener tan lamentables pensamientos. No obstante, lo cierto es que todos los días la agonía es diferente. Algunas veces tiene el nombre de infinita tristeza, por pensar en lo lejos que está de sí pese a la relativa cercanía física; en otras ocasiones se llama infinita decepción, porque de un tiempo acá ha estado tan metido en su auto-compadecimiento que no ha cuidado apropiadamente de aquel al que proclama amar, y últimamente ha adoptado el nombre de infinita amargura, porque se la pasa pensando en cómo serían las cosas si cambiara por esa persona, si cambiara el doble de lo que había cambiado hasta ahora...
Se siente débil y mareado. Ahora piensa en la desesperación que día tras día le lleva al borde de un ataque de ansiedad y no se siente capaz de pedir que todo eso pare. Esos sentimientos bullendo en su interior son lo que le mantiene atado a la realidad, lo que le mantiene cuerdo, aunque irónicamente al mismo tiempo se lleven consigo y poco a poco un fragmento de su cordura. Sabe que en el momento en que destruyan su consciencia, todo será horrible.
No necesita ser adivino para saber cuál es el futuro que le espera y así mismo tampoco le tiene miedo. Pero mientras el momento llega, ya no piensa en que el sufrimiento pare o en inventar más planes para mantenerlo atado a su lado. Más bien, lo único que se permite hacer es disfrutar de su compañía, llamar su atención discretamente, engañándole al decirle que todo está bien. Y no es que se engañe tanto como antes, sabe que en el momento en que se vaya al otro le dolerá su partida, y lo que se ha prometido es que ése será el único y el último daño que le hará en toda la vida, porque no podría soportar verlo de nuevo triste o sintiéndose culpable por algo que nadie más que el destino decidió...
Así, en lo que espera a que el tiempo pase, se permite ilusionarse cuando él le dedica palabras amables. Se permite confiarle todo a excepción de aquel gran secreto que se come su alma y le permite saber, a su manera, que es su todo, que le duele y que le pone contento. Quizá él sospecha de sus sentimientos, tal vez no, pero eso no es algo que le robe el sueño. Lo único que sí sabe y que repetiría hasta la eternidad sin dudar es que aun si no le ve, lo protegerá. Por eso empezará por él mismo...
Quiere que él note sus sentimientos que, a pesar de ser egoístas y patéticos, no son más ni menos intensos que los del resto de la gente que le rodea.
Está asqueado de tener la atención de todos menos de quien de verdad le importa. Detesta que su mundo siempre gire alrededor de sus acciones, que no se sienta capaz de estar lejos por mucho tiempo de él, que se ciegue hasta el punto de perderse cosas importantes en la vida de la persona que ama.
Odia toda esa mierda que la gente estúpidamente optimista llama vida.
Tuvo varias oportunidades para decir "Lo que sigue", y lo irónico es que en ninguna de esas ocasiones pensó en el rostro, la mirada, o en la fresca y amable sonrisa de quien hace que su mundo se mueva. Entonces no negaba el momento, tan sólo luchó por instinto. Ah, pero ahora es diferente; esta vez hay momentos en que se deshace en llanto suplicando porque el amargo momento llegue y otras veces se rehúsa a ello, golpeándose mentalmente por tener tan lamentables pensamientos. No obstante, lo cierto es que todos los días la agonía es diferente. Algunas veces tiene el nombre de infinita tristeza, por pensar en lo lejos que está de sí pese a la relativa cercanía física; en otras ocasiones se llama infinita decepción, porque de un tiempo acá ha estado tan metido en su auto-compadecimiento que no ha cuidado apropiadamente de aquel al que proclama amar, y últimamente ha adoptado el nombre de infinita amargura, porque se la pasa pensando en cómo serían las cosas si cambiara por esa persona, si cambiara el doble de lo que había cambiado hasta ahora...
Se siente débil y mareado. Ahora piensa en la desesperación que día tras día le lleva al borde de un ataque de ansiedad y no se siente capaz de pedir que todo eso pare. Esos sentimientos bullendo en su interior son lo que le mantiene atado a la realidad, lo que le mantiene cuerdo, aunque irónicamente al mismo tiempo se lleven consigo y poco a poco un fragmento de su cordura. Sabe que en el momento en que destruyan su consciencia, todo será horrible.
No necesita ser adivino para saber cuál es el futuro que le espera y así mismo tampoco le tiene miedo. Pero mientras el momento llega, ya no piensa en que el sufrimiento pare o en inventar más planes para mantenerlo atado a su lado. Más bien, lo único que se permite hacer es disfrutar de su compañía, llamar su atención discretamente, engañándole al decirle que todo está bien. Y no es que se engañe tanto como antes, sabe que en el momento en que se vaya al otro le dolerá su partida, y lo que se ha prometido es que ése será el único y el último daño que le hará en toda la vida, porque no podría soportar verlo de nuevo triste o sintiéndose culpable por algo que nadie más que el destino decidió...
Así, en lo que espera a que el tiempo pase, se permite ilusionarse cuando él le dedica palabras amables. Se permite confiarle todo a excepción de aquel gran secreto que se come su alma y le permite saber, a su manera, que es su todo, que le duele y que le pone contento. Quizá él sospecha de sus sentimientos, tal vez no, pero eso no es algo que le robe el sueño. Lo único que sí sabe y que repetiría hasta la eternidad sin dudar es que aun si no le ve, lo protegerá. Por eso empezará por él mismo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
